Para nadie es un secreto que no nos gusta que nos digan “no” de manera constante, y menos cuando nuestros trabajos dependen de ello. Pero, debo decirte querido emprendedor, querida emprendedora que el rechazo viene de la mano con nuestra decisión. Y además también debo decirte, que aunque lo sintamos como un balde de agua fría, el rechazo no es malo y te explicaré por qué.

Primero hablemos un poco del origen, ¿Cuándo vivimos por primera vez este sentimiento? En nuestros primeros años de vida, momento donde somos más vulnerables y tenemos menos herramientas para gestionar nuestras emociones y empezamos a crear ciertas defensas que vamos arrastrando a lo largo de nuestra vida hasta que logramos hacerlos consciente: ser evasivos, condescendientes, dependientes, fríos, etc. Cada quien tiene su fórmula. Por eso, es tan útil trabajar nuestro pasado y así para aclarar el presente y tener una mejor visión del futuro.

Para comenzar, aquí te dejo 5 pasos que puedes hacer para gestionar el rechazo de una mejor manera:

  1. Internaliza que no te rechazan como persona:

El rechazo es una emoción que está formada por el miedo a que no nos quieran o no nos acepten. Y aquí hay algo clave, cuando nos dicen un gran NO al ofrecer nuestros servicios y/o productos es muy importante que sepas que no te lo están diciendo a ti como persona, como ser humano, sino justo a eso que le ofreces que de momento no es de su interés por diversas razones. Por eso te invito a que no te lo tomes personal. Esta es la base.

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2. Toma un tiempo para drenar las emociones que eso te genera:

Con esta acción serás capaz de hacer las 3 siguientes. Si no damos espacio a dar salida a las emociones que nos generan el rechazo (o cualquier otra) no tendremos atención ni mucho menos objetividad para poder continuar porque nos quedaremos estancados/as allí. Podrás darte un tiempo de descanso o incluso hablar con seres queridos, esto además de ayudarte a despejar la mente, te podrá traer otras estrategias que no tenias en cuenta.

3. Evalúa la verdadera razón de ese rechazo:

Ya sabemos que no es algo personal, pero entonces ¿Cuál es la razón? Hacerlo de una manera objetiva, te ayudará a ponerle una lupa y hacer los cambios que sean necesarios: podríamos estar hablando de cómo lo estamos comunicando, de nuestra estrategia, de no estar buscando a las personas idóneas, etc. Este paso es importante para realizar el siguiente paso.

4. Ten a mano más de un plan.

Esto permitirá que actúes con estrategia y no improvises ni te dejes llevar por las emociones del momento. Plantéate posibles soluciones, recuérdate que cada persona es un mundo, incluso realizar un protocolo para saber qué hacer te podría ayudar. Tomarte un tiempo para realizar una lluvia de ideas te ayudaría a buscar nuevos tipos de abordaje.

5. Usa cada rechazo como motor a continuar:

¿Recuerdas cuando eras pequeño/a, estabas aprendiendo a caminar y al inicio te caías, pero querías llegar a coger ese juguete? Seguramente no te acuerdes (por lo menos yo no), pero sí que lo habrás hecho. Esa experiencia con la que ya cuentas te puede ayudar a hacer más amistad con la constancia y la resiliencia. Tú quieres llegar a un objetivo y cada “no”, es una ventana a buscar vías de acercamiento, así que ¡adelante!

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En resumen, el rechazo forma parte de nuestra vida y eso tenemos que aceptarlo y encontrar la forma de gestionarlo sanamente. Y aunque a veces es desagradable, en nuestro ámbito profesional debemos verlo de manera mas objetiva para no tomarlo de forma personal y poder encontrar otras alternativas de lograr lo que queremos.